LA COLOMA, Cuba (AP) — El sol está alto, no hay nubes y el calor abrasa. En La Coloma, un poblado pesquero e industrial del occidente cubano, hay un ajetreo inusual: jóvenes soldados arreglan techos y levantan postes eléctricos, maestras rescatan láminas escolares, pobladores secan colchones, cocinan en fogatas y hacen largas colas para obtener agua.

Cerca de allí, en la localidad de San Luis, Hirochi Robaina, uno de los principales productores de los mejores tabacos del mundo, piensa que este año tendrá que plantar frijoles mientras mira sus secaderos y semilleros hechos añicos.

Una semana después del paso del huracán Ian, en la provincia de Pinar del Río todo sigue mojado y las millonarias pérdidas en bienes, que aún no han sido cuantificadas oficialmente, se suman a una escasez generalizada y a una crisis energética que llevan años y que fueron las causas de las inusuales manifestaciones de julio de 2021.

Además de tres fallecidos, el ciclón provocó el colapso del sistema energético nacional, lo que dejó a toda la isla a oscuras y volvió a desatar protestas en La Habana.

“El techo (se afectó), el colchón se nos mojó. Los pobres animalitos tuvimos que sacarlos bajo el ciclón”, relató a The Associated Press Yaneysi Polier, un ama de casa de 38 años mientras removía un caldero apoyado sobre brasas en el piso de su patio en La Coloma y freía en manteca de cerdo. “El frío (la nevera) lo encontramos en casa del vecino, enfangado. Armamos algo para poder dormir. El agua se nos metió hasta el pecho”.

Los cortes de carne prensada que guisaba Polier son parte de un paquete con aceite, latas de sardinas, fideos, picadillo, huevos y papa que las autoridades entregaron a los pobladores.

Desde el paso de Ian la electricidad no ha regresado a La Coloma, un poblado de 7.000 habitantes ubicado a unos 200 kilómetros al suroeste de La Habana, y en toda la provincia de Pinar del Río sólo el 15% de los usuarios tuvieron energía esta semana.

La localidad es también sede del estatal Combinado Pesquero Industrial que captura el 40% de la langosta de Cuba -que en su mayoría se destina a la exportación- y procesa especies de gran valor como el bonito o el pargo. Además de la destrucción de los almacenes de producción, las autoridades indicaron que hay unas 12 embarcaciones afectadas, algunas de ellas hundidas.

La vecina de Polier, Maribel Rodríguez, de 59 años, se instaló en un albergue de emergencia abierto en una escuela primaria junto a su hijo, su nuera a punto de dar a luz y otros dos niños de ésta de un matrimonio anterior.

“Pasó este ciclón y me llevó todo”, dijo Rodríguez a AP. “Mi casa no estaba buena, pero tenía muchas cosas de valor -un refrigerador, un televisor, los muebles de la sala, camas y menajes de cocina- y esas me las había ganado con mi sacrificio. Es algo muy doloroso”, se lamentó.

Tanto Rodríguez como su hijo trabajan en el combinado pesquero y en 2002 el paso del ciclón Lili los había dejado sin hogar, por lo que desde entonces han vivido en otro albergue provisional -ahora destruido- ya que nunca recibieron la ayuda estatal que les habían prometido para reconstruir su casa.

“¿Si me preocupa? Claro”, contestó la mujer cuando se le preguntó por las implicaciones de la industria cerrada en plena temporada de captura de langosta. “Aquí de lo único que se trabaja es del combinado y llevo muchos años ahí”.

Con vientos de más de 200 kilómetros por hora, Ian atravesó la isla de sur a norte el martes 27 de septiembre tocando tierra por La Coloma y afectando a Pinar del Río pero también a las provincias de Artemisa, Mayabeque y La Habana. Más de 30.000 personas fueron evacuadas.

Pinar del Río -donde se ubican La Coloma y San Luis- aporta el 80% del tabaco que produce Cuba.

“Dudo mucho que pueda haber producción de tabaco este año porque no hay infraestructura. Los semilleros tuvieron afectaciones monstruosas, no hay casas de tabaco para curar. Las cámaras están destruidas totalmente”, comentó Robaina a AP. “Tiene que ocurrir un milagro”.

Robaina y al menos un centenar de campesinos tuvieron pérdidas totales por lo que él reclama al gobierno que subsidie la reconstrucción para poder comenzar la siembra de tabaco que debería arrancar en noviembre.

“El tabaco, si bien no es algo que va a salvar a la economía cubana, es un rubro en las exportaciones”, indicó Ricardo Torres, economista cubano e investigador del Centro de Estudios Latinoamericanos de la American University, en Washington. “En Cuba, con lo poco que hay, lo que se pierda es muy mala noticia”.

El Producto Interno Bruto de Cuba cayó un 11% en 2020 y subió apenas un 2% en 2021. El turismo y los principales rubros exportables nunca se recuperaron de la paralización causada por la pandemia de COVID-19 y las sanciones de Estados Unidos se endurecieron afectando el envío de remesas, las compras de combustible y e incluyendo multas a las empresas que operan con la isla.

En medio de la crisis también se disparó la migración. La Patrulla Fronteriza de Estados Unidos reportó que había tenido 190.000 encuentros con ciudadanos cubanos en la línea con México entre octubre de 2021 y septiembre de este año. Miles fueron repatriados al intentar llegar por el estrecho de Florida.

En Pinar del Río 63.000 viviendas fueron afectadas por el paso de Ian, miles con derrumbes totales. El colapso del sistema energético dejó a oscuras a todo el país durante 10 horas y el Ministerio de Agricultura estimó que se han dañado 8.583 hectáreas de cultivos en las tres provincias, sobre todo de plátano, yuca, boniato, maíz, arroz y tomate.

La pérdida de viviendas se suma a un déficit habitacional de unos 800.000 hogares debido al crecimiento de la población y los daños causados por otros ciclones.

“Este es un país que en este momento no tiene recursos” para destinar fondos para reconstruir líneas de distribución de electricidad e infraestructura, viviendas y hacer frente a las afectaciones en la producción de alimentos, dijo Torres.