TAMPA, Fla. (WFLA) – Hace 10 años, el entonces presidente Barack Obama, firmó una orden ejecutiva que buscaba proteger a migrantes indocumentados que fueron traídos a los Estados Unidos cuando eran menores de edad y que han pasado prácticamente toda su vida en suelo americano, conocida popularmente como DACA.

La abogada de inmigración Lisette Sánchez, afirma que los beneficiarios de este programa “…no pidieron venir aquí a los Estados Unidos y que Estados Unidos es el único sitio que conocen. Cuando van a la escuela ellos mismos hasta piensan que son ciudadanos norteamericanos y no es hasta que son grandes y se les informa de lo que está pasando que se dan cuenta de que no lo son”.

Dice que la histórica medida fue un verdadero alivio para casi un millón de personas que se encontraban en condición irregular. “A mi me parece que ayudó a muchísima gente que estaba escondida, a mucha gente que no tenía documentación para trabajar”.

Según cifras de USCIS, actualmente hay 643,560 beneficiarios del DACA, entre los que se encuentra Juan Arzu, un inmigrante hondureño que llegó al país hace 22 años, cuando apenas tenía 12. “Aunque yo soy hondureño de nacimiento, yo crecí en este país y toda mi cultura y educación es americana”.

Juan nos dice que al igual que muchos, descubrió su condición de inmigrante al crecer. “No sabía los impedimientos que tiene una persona sin papeles en este país, no los conocía. Una vez más, por que pensando que era americano, o creyendo que yo tengo los mismos beneficios que los americanos, yo traté de entrar a la universidad, pensando que yo podía hacerlo como los demás lo hacían, pero no fue así la cosa”.

Juan, quien es un pequeño empresario en Tampa, pide a las autoridades que vayan un más paso más allá del DACA, que aún tiene importantes limitaciones como ser una medida temporal, por prohibir viajes fuera del país, por generar gastos para obtener licencias de conducir cada dos años o por no poder recibir ayudas federales o becas universitarias. “Miren que no somos personas que vinimos a quitar. No vinimos a robar, vinimos a añadir y vinimos a ser parte de este gran país”.

Al igual que Juan, abogados y grupos pro-inmigrantes continúan su campaña para pedir al Congreso de los Estados Unidos una reforma migratoria que permita que los miles de beneficiarios del DACA tengan la posibilidad de soñar con una residencia permanente y con una ciudadanía.