TAMPA, Fla. (WFLA/Tampa Hoy) – La comunidad nicaragüense en la Florida está pidiendo al presidente Joe Biden que apruebe un nuevo Estatus de Protección Temporal ante la crisis política y económica que se vive en este país centroamericano.

Según cifras de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, más de 200-mil nicaragüenses han abandonado su país en los últimos años, algo que conoce bien el analista y refugiado político nicaragüense Luís Galeano. “Primero la represión de Daniel Ortega y Rosario Murillo, de esa dictadura criminal; Dos, de la situación económica que el país está atravesando por la falta de empleo, por la pobreza; Y tres, porque definitivamente en el caso de la juventud se encuentra que no hay presente ni futuro para lo que se preparó”.

La migración no ha sido la única consecuencia que ha dejado régimen de Ortega durante los últimos 15 años.

Según el mismo informe, 355 personas perdieron la vida en el contexto de la crisis, 150 estudiantes han sido expulsados, casi 500 profesionales de la salud despedidos y decenas de desaparecidos y torturados.

Ante la crisis, voces nicaragüenses como la de Marisol Rodríguez, le están pidiendo al presidente Joe Biden la aprobación de un TPS que proteja a quienes han llegado en los últimos meses en condición de vulnerabilidad. “Están desorientados, los pobres no tienen familia para comenzar. Aquí me han pedido a dónde vivir”.

Galeano dice que sobran las razones para aprobar el TPS. “A los venezolanos se los han dado por las mismas razones que nosotros estamos pidiendo. Una persecución, una crisis humanitaria generada por quienes están en el poder”.

Con cifras en la mano, la abogada de inmigración Lisette Sánchez afirma que es hora de hacer algo. “Yo pienso que ya a este punto debería el gobierno considerar el otorgar la posibilidad de que estas nuevas personas que están ingresando puedan aplicar para el TPS”.

La comunidad nicaragüense en Tampa estará organizando en los próximos días una feria cultural e informativa, dado el incremento de inmigrantes que llegan sin recursos, sin techo y sin conocimiento de su estatus legal.