FORT MYERS BEACH, Florida, EE.UU. (AP) — El sector pesquero del sudoeste de la Florida libra una carrera contra el tiempo y la naturaleza para salvar lo que queda de una importante flota camaronera –y un estilo de vida– que fueron vapuleados por el huracán Ian.

Los feroces vientos y oleajes hicieron que dos docenas de camaroneros terminasen encima de muelles y viviendas en el puerto de Fort Myers Beach. Jesse Clapham, quien supervisa una docena de arrastreros para una empresa de productos marinos de la zona, está tratando de llevar las embarcaciones nuevamente al mar lo más rápidamente posible, antes de que sus motores, sus cobrestantes y sus poleas se atrofien por estar tanto tiempo afuera del agua.

Jesse Clapham, gerente de la flota de barcos camaroneros de Erickson & Jensen Seafood, camina frente a uno de los barcos que espera que vuelvan a salir al agua rápidamente, después de que la mayor parte de la flota quedara en tierra o dañada por el paso del huracán Ian, el Isla San Carlos en Fort Myers Beach, Florida, viernes 7 de octubre de 2022. (Foto AP/Rebecca Blackwell)

Uno de los dos camaroneros que no se hundieron ni fueron a parar a tierra firme zarpó el domingo, pero es un logro muy pequeño comparado con la magnitud de la tarea por delante.

“Tenemos 300 personas que trabajan para nosotros y ninguna tiene empleo en estos momentos”, declaró Clapham, quien dirige la flota pesquera de Erickson y Jensen Seafood, que produce 10 millones de dólares anuales con la captura de camarones. “Estoy seguro de que preferirían derribar todo esto y construir un condominio gigantesco aquí, pero no nos vamos a entregar”.

Los muelles destrozados, la oficina inundada y una procesadora se encuentran en la calle principal, junto a otra empresa pesquera, la Trico Shrimp Co. Allí, una grúa levantó los refuerzos del camaronero Aces & Eights, que es el primer paso en los esfuerzos por volver a llevarlo al agua.

Muy cerca se encontraba el enorme Kayden Nicole and Renne Lynn, en un estacionamiento de vehículos.

La captura de camarones es la principal actividad del sector pesquero de la Florida. Generó casi 52 millones de dólares en el 2016, según estadísticas oficiales. Los camarones del Golfo de México que pescan las embarcaciones de Fort Myers Beach se venden en todo Estados Unidos desde hace generaciones.

Ahora habrá que ver cuándo se puede reanudar la captura y si todavía habrá gente experimentada que pueda operar las embarcaciones.

Deckland Michele Bryant perdió mucho más que un empleo cuando la embarcación en la que trabajaba fue a parar a tierra firme. Perdió su casa.

Las tripulaciones de los camaroneros se pasan hasta dos meses corridos en el mar, tanto tiempo que muchos de los trabajadores no tienen una casa en tierra firme.

“No tengo adónde ir”, expresó. “Estoy viviendo en una carpa”.

La situación de Richard Brown es igualmente precaria. Un guyanés que trabajaba en una embarcación de Miami cuando asomó Ian, Brown trató de sobrellevar la tormenta en una de cuatro embarcaciones que fueron atadas junto a un muro en el puerto.

“Tratamos de resistir la tormenta. Las sogas se rompían. Las reemplazábamos, pero cuando empezó el viento, todos nos fuimos a tierra firme”.

No hay forma de capturar camarones en una embarcación rodeada de tierra, por lo que Brown se mantiene ocupado limpiando bálanos del casco del Gulf Star. “Es como si estuviese en un muelle seco”, comentó.

La tormenta fue “algo aterrador, la peor experiencia”, dijo Brown, quien se encuentra a 3,480 kilómetros (2,160 millas) de su casa en América del Sur. “Me decía, ‘te puedes ir del barco’. Pero, ¿adónde?”.

Las flotas de Seafood están acostumbradas a ser abatidas por las tormentas de la Costa del Golfo. Katrina causó estragos en el sector pesquero desde Luisiana hasta Alabama en el 2005 y en el sur de Luisiana todavía se están recuperando del huracán Ida del año pasado. Esta parte de la Florida, sin embargo, no había visto una tormenta como Ian en un siglo y la gente se pregunta ahora qué más puede pasar.

Dale Kalliainen y su hermano siguieron los pasos de su padre y se abocaron a la captura de camarones. Son propietarios del arrastrero Night Wind, que fue a parar a un estacionamiento de casas rodantes cerca de un puente.

Dice que los altos precios de los combustibles, combinados con el bajo costo de los alimentos marinos importados, ya golpeaban el sector mucho antes de que Ian empeorase las cosas.

“Solía haber 300 embarcaciones en este puerto y ahora hay unas 50”, expresó. “Van a pasar años antes de que esto vuelva a ser lo que era”.

Clapham, el supervisor de una flota, de 47 años, se pasó toda su vida en camaroneros. Dice que el margen de ganancias de este sector es muy pequeño y que ahora habrá que ver cómo se recupera del paso de Ian.

“Las embarcaciones”, dijo, “capturan camarones por valor de 60,000 a 70,000 dólares mensuales, pero el combustible, la comida y otros gastos se llevan de 30,000 a 50,000 dólares, sin contar lo que se le paga a la tripulación.

“A veces pierdes dinero”, sostuvo.