( NewsNation ) — Los alguaciles estadounidenses acaban de publicar imágenes de la progresión de la edad de los convictos que escaparon de la isla de Alcatraz hace más de 60 años.

A lo largo de los años, ha aumentado la especulación sobre si los prisioneros fugados todavía están vivos o no. Y ahora los funcionarios federales piden a los ciudadanos que estén atentos.

Clarence Anglin, John Anglin y Frank Morris siguen siendo fugitivos buscados por su fuga del 11 de junio de 1962 de Alcatraz, donde cumplían condena por robos a bancos a mano armada.

Los tres hombres pasaron más de un año organizando y planeando su escape, instalando un taller secreto en la parte superior de sus celdas, y almacenando las herramientas y los recursos necesarios para realizar la peligrosa travesía.

Después de pasar a través de un respiradero y escalar tuberías que conducían al techo de la prisión, el trío atravesó 100 pies a través del techo y luego maniobró con cuidado hacia abajo 50 pies de tubería hasta el suelo.

Después de llegar a los muros exteriores, lanzaron una balsa improvisada con más de 50 impermeables con la esperanza de salir de la isla. A la mañana siguiente, los guardias se despertaron y encontraron tres cabezas improvisadas detalladas, hechas de yeso, pintura y cabello humano real en las camas de sus celdas.

El escape inspiró la película de 1979 “Escape From Alcatraz”, protagonizada por Clint Eastwood.

La prisión se cerró de inmediato, pero los convictos ya habían obtenido una ventaja de 10 horas sobre los investigadores. Las autoridades trabajaron durante semanas para localizar a los reclusos, pero no encontraron señales de evidencia alguna.

Los funcionarios federales dijeron más tarde que creían que los reclusos se habían ahogado.

Ahora, 60 años después, las teorías han probado si eso es cierto o no. Se recuperó una balsa en una isla cercana poco después de su fuga, y hubo relatos de que robaron un automóvil la noche de la desaparición.

En 2013, las autoridades recibieron una carta escrita a mano por un hombre que decía ser John Anglin y pedía una sentencia leve a cambio de atención médica.

La carta obligó a los alguaciles estadounidenses a reabrir el caso, y ahora, los investigadores esperan que las nuevas imágenes envejecidas ayuden a resolverlo.