El promedio industrial Dow Jones se desplomó más de 900 puntos el viernes, ya que otra fuerte ola de ventas liderada por las emisoras tecnológicas se sumó a las penurias de Wall Street en abril.

El S&P 500 cayó un 3.6% y terminó abril con una pérdida del 8.8%, su peor caída mensual desde marzo de 2020. El Dow perdió 2.8%.

El indicador compuesto Nasdaq, con gran peso de valores tecnológicos, se llevó la peor parte este mes, terminando abril con una pérdida del 13.3%, su mayor caída mensual desde la crisis financiera de 2008.

Amazon tuvo una fuerte caída que pesó en el mercado después de que el gigante minorista de internet registrara su primera pérdida desde 2015.

Los principales índices han oscilado entre caídas y repuntes a lo largo de la semana mientras la última ronda de reportes de ganancias llegaba al mercado. Los inversores han estado revisando una tanda especialmente intensa de resultados financieros de grandes empresas tecnológicas, industriales y minoristas.

La volatilidad de la semana pone el broche de oro a un mes nefasto para las acciones, ya que los operadores se preocupan por la amarga medicina que está utilizando la Reserva Federal en su lucha contra la inflación: la subida de las tasas de interés. Esto aumentará los costes de los préstamos en general para la gente que compra coches, utiliza tarjetas de crédito y pide hipotecas.

El S&P 500 cayó 155.57 puntos para quedar en 4,131.93. El Dow bajó 939,18 unidades y cerró en 32,977.21. El Nasdaq cayó 536.89 puntos, y se ubicó en 12,334.64.

Las grandes tecnológicas han lastrado al mercado durante todo el mes, ya que los operadores rehúyen del sector. Las tecnológicas habían registrado gigantescas ganancias durante la pandemia y ahora empiezan a parecer sobrevaloradas, sobre todo cuando las tasas de interés van a subir con fuerza como parte de la lucha de la Fed contra la inflación.

Amazon se desplomó un 14%, siendo uno de los mayores retrocesos del S&P 500, después de registrar una inusual pérdida trimestral y ofrecer a los inversores una decepcionante previsión de ingresos. La débil actuación de Amazon se produce en un momento en que Wall Street se preocupa por una posible desaceleración del gasto de los consumidores junto con el aumento de la inflación.

Los precios de todos los productos, desde los alimentos hasta la gasolina, han aumentado a medida que la economía se recupera de la pandemia. La invasión de Ucrania por parte de Rusia no ha hecho más que aumentar la preocupación por la inflación, ya que impulsa los precios del petróleo, el gas natural, el trigo y el maíz.

El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años subió de 2.85% a 2.92%.