WASHINGTON (AP) — Intensificando su lucha contra la inflación crónicamente alta, la Reserva Federal elevó el miércoles su tasa de interés clave en tres cuartos de punto por tercera vez consecutiva, un ritmo agresivo que aumenta el riesgo de una eventual recesión.

La medida de la Fed impulsó su tasa de referencia a corto plazo, que afecta a muchos préstamos comerciales y de consumo, a un rango de 3% a 3.25%, el nivel más alto desde principios de 2008. Las autoridades también señalaron que para principios de 2023 esperan tener más elevaron las tasas mucho más de lo que habían proyectado en junio.

La acción del banco central siguió a un informe del gobierno la semana pasada que mostró que los altos costos se extendieron más ampliamente a través de la economía, con aumentos en los precios de los alquileres y otros servicios que empeoraron a pesar de que algunos impulsores anteriores de la inflación, como los precios del gas, se han calmado. Al aumentar las tasas de préstamo, la Reserva Federal hace que sea más costoso obtener una hipoteca o un préstamo para automóvil o comercial. Entonces, los consumidores y las empresas presumiblemente piden prestado y gastan menos, enfriando la economía y ralentizando la inflación.

Los funcionarios de la Fed han dicho que están buscando un “aterrizaje suave”, mediante el cual lograrían desacelerar el crecimiento lo suficiente como para controlar la inflación, pero no tanto como para desencadenar una recesión. Sin embargo, los economistas dicen cada vez más que creen que las fuertes subidas de tipos de la Fed conducirán, con el tiempo, a recortes de puestos de trabajo, un aumento del desempleo y una recesión total a finales de este año o principios del próximo.

El presidente Jerome Powell reconoció en un discurso el mes pasado que los movimientos de la Fed “traerán algo de dolor” a los hogares y las empresas. Y agregó que el compromiso del banco central de bajar la inflación a su meta del 2% era “incondicional”.

La caída de los precios de la gasolina ha reducido ligeramente la inflación general, que todavía era un doloroso 8.3% en agosto en comparación con el año anterior. La caída de los precios de la gasolina podría haber contribuido a un aumento reciente en los índices de aprobación pública del presidente Joe Biden, que los demócratas esperan que mejore sus perspectivas en las elecciones de mitad de período de noviembre.