ALBUQUERQUE, Nuevo México, EE.UU. (AP) — Un área del depósito de desechos nucleares del gobierno de Estados Unidos en el sureste de Nuevo México fue evacuada el fin de semana después de que trabajadores que manipulaban un contenedor de transporte descubrieron una pequeña cantidad de líquido radiactivo en su interior.

No hubo indicios de contaminación en el aire y las pruebas de las manos y los pies de los trabajadores no arrojaron contaminación después de que se hizo el descubrimiento el sábado por la noche en una bahía donde se procesan los contenedores antes de llevarlos bajo tierra para su eliminación, dijeron las autoridades en un comunicado.

“El evento en el sitio ha sido asegurado. No hay riesgo de liberación radiológica y no hay riesgo para el público o el medio ambiente”, dijeron los funcionarios de la planta en su declaración más reciente, emitida el sábado por la noche.

No quedó claro de inmediato de dónde provino el líquido y qué instalación gubernamental había empacado y enviado los desechos. Bobby St. John, vocero del contratista que administra las instalaciones para el gobierno federal, dijo el lunes que se brindará más información más adelante.

El depósito es la columna vertebral de un programa de limpieza multimillonario que involucra toneladas de desechos de la era de la Guerra Fría de laboratorios federales y sitios relacionados con la defensa en todo el país.

Los desechos, restos de décadas de investigación nuclear y fabricación de bombas, generalmente consisten en batas de laboratorio, guantes, herramientas y desechos contaminados con plutonio y otros elementos radiactivos.

El mes pasado, investigadores federales independientes expresaron su preocupación acerca de si los sobrecostos y los plazos de construcción incumplidos continuarán en la Planta Piloto de Aislamiento de Desechos.

Se está llevando a cabo un proyecto multimillonario en la instalación subterránea para instalar un nuevo sistema de ventilación para que se puedan reanudar las operaciones completas, luego de una fuga de radiación en 2014 que obligó al cierre del depósito durante casi tres años y condujo a importantes revisiones de políticas.

El contenedor que causó ese escape había sido empacado de manera inapropiada en el Laboratorio Nacional de Los Álamos en el norte de Nuevo México.

Las operaciones tuvieron que reducirse después de la reapertura de la planta de desechos en 2017 porque las áreas de la instalación estaban contaminadas y el flujo de aire necesario para las operaciones de extracción y eliminación era limitado.

El lunes no estaba claro si se habían reanudado las operaciones en el área donde se procesan los envíos o qué planes se implementaron para garantizar la seguridad de los trabajadores.

El depósito fue excavado en una antigua formación de sal a unos 0,8 kilómetros (media milla) bajo tierra porque las autoridades dicen que la sal en movimiento eventualmente sepultará los desechos radiactivos.

Su huella actual incluye ocho secciones, que el Departamento de Energía de EE.UU. estima que se completarán en 2025.

Los reguladores estatales están sopesando un cambio de permiso que, según algunos críticos, podría conducir a la ampliación de las operaciones del repositorio. Se espera una decisión a finales de este año.