WASHINGTON (AP) — Las autoridades federales de salud ordenaron el jueves a Juul que retirara sus cigarrillos electrónicos del mercado estadounidense, el golpe más reciente para la asediada compañía a la que se culpa ampliamente de provocar un aumento nacional en el vapeo entre adolescentes.

La acción es parte de un gran esfuerzo de la Administración de Drogas y Alimentos para llevar el escrutinio científico a la industria multimillonaria del vapeo después de años de retrasos regulatorios.

Los padres, los políticos y los defensores contra el tabaco querían que se prohibieran los dispositivos a los que muchos culpan por el aumento del vapeo entre menores de edad. Los partidarios dicen que pueden ayudar a los fumadores a reducir el consumo de cigarrillos regulares.

La FDA señaló que Juul puede haber jugado un papel “desproporcionado” en el aumento del vapeo entre adolescentes y que su aplicación no tenía suficiente evidencia para demostrar que comercializar sus productos “sería apropiado para la protección de la salud pública”.

La agencia ha concedido algunas aplicaciones de cigarrillos electrónicos. Desde el otoño pasado, la agencia ha dado su aprobación a los cigarrillos electrónicos con sabor a tabaco de RJ Reynolds, Logic y otras compañías.

Pero los actores de la industria y los defensores de la lucha contra el tabaco se han quejado de que esos productos representan solo un pequeño porcentaje del mercado de vapeo de $6 mil millones en los EE.UU.

Los reguladores retrasaron repetidamente la toma de decisiones sobre los dispositivos de los líderes del mercado, incluido Juul, que sigue siendo la marca de vapeo más vendida, aunque las ventas han disminuido.

El año pasado, la agencia rechazó solicitudes de más de un millón de otros cigarrillos electrónicos y productos relacionados, principalmente debido a su posible atractivo para los adolescentes menores de edad.

Para mantenerse en el mercado, las empresas deben demostrar que sus productos benefician la salud pública. En la práctica, eso significa probar que los fumadores adultos que usan los productos probablemente dejen de fumar o reduzcan su hábito de fumar, mientras que es poco probable que los adolescentes se enganchen a ellos.

Los cigarrillos electrónicos aparecieron por primera vez en los EE.UU. hace más de una década con la promesa de brindarles a los fumadores una alternativa menos dañina. Los dispositivos calientan una solución de nicotina en un vapor que se inhala, evitando muchos de los químicos tóxicos producidos por la quema de tabaco.

Pero los estudios han llegado a resultados contradictorios sobre si realmente ayudan a los fumadores a dejar de fumar. Y los esfuerzos de la FDA para dictaminar sobre los productos de vapeo y sus afirmaciones se vieron frenados repetidamente por el cabildeo de la industria y los intereses políticos en competencia.

El mercado de vapeo creció para incluir cientos de empresas que venden una variedad de dispositivos y soluciones de nicotina en varios sabores y concentraciones.

El problema del vapeo adquirió una nueva urgencia en 2018 cuando los cartuchos con sabor afrutado y alto contenido de nicotina de Juul se convirtieron rápidamente en una moda nacional entre los estudiantes de secundaria y preparatoria. La empresa se enfrenta a una serie de investigaciones federales y estatales sobre sus primeras prácticas de marketing, que incluían la distribución gratuita de productos Juul en conciertos y fiestas organizadas por jóvenes influyentes.

En 2019, se presionó a la empresa para que detuviera toda la publicidad y eliminara sus sabores de frutas y postres. Al año siguiente, la FDA limitó los sabores en pequeños dispositivos de vapeo a solo tabaco y mentol. Por separado, el Congreso elevó la edad de compra para todos los productos de tabaco y vapeo a 21 años.

Pero quedaba la cuestión de si los cigarrillos electrónicos deberían permanecer en el mercado.

La FDA ha estado trabajando bajo una orden judicial para emitir sus decisiones; los grupos antitabaco demandaron con éxito a la agencia para acelerar su revisión.

Los reguladores de la FDA advirtieron a las empresas durante años que tendrían que presentar datos rigurosos a largo plazo que mostraran un claro beneficio para los fumadores que se pasan al vapeo. Pero todos, excepto los mayores fabricantes de cigarrillos electrónicos, se han resistido a realizar ese tipo de investigación costosa y que requiere mucho tiempo.

Si bien Juul sigue siendo uno de los más vendidos, una encuesta federal reciente muestra que los adolescentes se han ido alejando de la empresa. La encuesta del año pasado mostró que Juul era el cuarto cigarrillo electrónico más popular entre los estudiantes de secundaria que vapean regularmente. La marca más popular fue un cigarrillo electrónico desechable llamado Puff Bar que viene en sabores como limonada rosa, fresa y mango. Los cigarrillos electrónicos desechables de esa compañía habían podido eludir la regulación porque usan nicotina sintética, que hasta hace poco estaba fuera de la jurisdicción de la FDA. El Congreso recientemente cerró esa laguna.

En general, la encuesta mostró una caída de casi el 40 % en la tasa de vapeo entre adolescentes, ya que muchos niños se vieron obligados a aprender desde casa durante la pandemia. Aún así, los funcionarios federales advirtieron sobre la interpretación de los resultados dado que se recopilaron en línea por primera vez, en lugar de en las aulas.

La creación de dos estudiantes de la Universidad de Stanford, Juul se lanzó en 2015 y en dos años se disparó a la cima del mercado de vapeo. Juul, que es propiedad parcial del gigante del tabaco Altria, todavía representa casi el 50% del mercado de cigarrillos electrónicos de EE.UU. Una vez controló más del 75%.

El martes, la FDA también presentó planes para establecer un nivel máximo de nicotina para ciertos productos de tabaco para reducir su adicción. En ese anuncio, la agencia también señaló que ha invertido en una campaña de educación pública multimedia destinada a advertir a los jóvenes sobre los riesgos potenciales del uso de cigarrillos electrónicos.