BEIJING (AP) — Un potente sismo que provocó deslaves y remeció edificios en el suroeste de China causó al menos 65 fallecidos y cientos de heridos, según reportaron los medios estatales el martes.

Al menos 16 personas seguían desaparecidas un día después del terremoto de magnitud 6.8 registrado en una zona montañosa del condado de Luding, en la provincia de Sichuan, que se ubica al borde de la Meseta Tibetana, en una zona donde se encuentran dos placas tectónicas, por lo que sufre terremotos de forma habitual. El temblor sacudió edificios en la capital de la región, Chengdu, cuyos 21 millones de residentes estaban confinados por el COVID-19.

En la histórica localidad de Moxi, en la prefectura autónoma tibetana de Garze, donde hubo 37 fallecidos, el suministro eléctrico quedó interrumpido y se registraron daños en edificios. Se instalaron tiendas de campaña para acoger a las más de 50,000 personas que fueron desalojadas de sus casas, que ya no eran seguras luego del movimiento telúrico, según la agencia noticiosa oficial china, Xinhua.

La televisora estatal CCTV mostró a equipos de rescatistas sacando a una mujer que parecía no estar herida de una casa derrumbada en Moxi, donde muchos de los inmuebles están construidos con una mezcla de madera y ladrillos. De acuerdo con los reportes, alrededor de 150 personas sufrieron heridas de diversa consideración en esa zona.

Otras 28 personas más fallecieron en el vecino condado de Shimian, a las afueras de la ciudad de Ya’an. Además, se registraron 248 heridos, en su mayoría en Moxi, y 12 desaparecidos.

Tres de los fallecidos trabajaban en la zona turística de Hailuogou, una reserva natural de glaciares y bosques.

Además de los decesos, las autoridades reportaron caída de piedras y deslizamientos de tierra en las laderas de las montañas, que causaron daños en viviendas e interrupciones en el suministro eléctrico, según CCTV. Un alud bloqueó una carretera rural, dejándola llena de rocas, señaló el Ministerio de Gestión de Emergencias.

Los edificios temblaron en Chengdu, a 200 kilómetros (125 millas) del epicentro.

El terremoto y el confinamiento por el COVID-19 se produjeron tras una ola de calor y una sequía que han provocado escasez de agua y cortes de electricidad debido a la dependencia de Sichuan de la energía hidroeléctrica. Todo esto se suma al último gran confinamiento por la estricta política china de “cero COVID”.

El terremoto más letal registrado en China en los últimos años fue uno de magnitud 7.9 que mató a casi 90,000 personas en Sichuan en 2008. Ese temblor arrasó pueblos, escuelas y aldeas rurales a las afueras de Chengdu.