Crían a sapo arlequín en Manchester, ya que está en peligro crítico en su hábitat natural

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MANCHESTER, REINO UNIDO (AP)- El sapo arlequín variable ha desaparecido en gran medida de sus hábitats centroamericanos y ahora la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) dice que el anfibio está en peligro crítico.

Pero en Inglaterra, esta especie ha podido reproducirse en la unidad de herpetología del Museo de Manchester.

De seis ejemplares de sapo, la unidad cuenta ahora con una veintena, gracias a tres años de cría y un proyecto especial de reproducción.

“De esta población en particular, no se ha criado nada fuera de Panamá, así que hemos tenido suerte de que nos haya llevado mucho tiempo recoger unos cuantos, los hemos traído a Manchester y sí, ahora tenemos esta fantástica población de reserva por si acaso ocurre algo en Panamá, podemos enviarlos de vuelta y si es necesario pueden criarlos y repoblar los ríos de allí, lo que sería estupendo”, dice Andrew Gray, especialista en reptiles y anfibios.

Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, esta especie ha sufrido un rápido y drástico descenso en su habitat natural.

Los sapos, como otros anfibios de la región, están siendo atacados por una infección llamada quitridiomicosis causada por el hongo quítrido.

Devolver a los sapos recién desovados o a los renacuajos a sus cauces en la selva tropical de Panamá no es una opción porque el hongo es muy penetrante.

“Los hongos existen desde hace miles de millones de años, no son nada nuevo, pero cuando se dan las condiciones adecuadas prosperan. A este hongo en particular le gustan las temperaturas más frías, y suena un poco extraño, pero con el calentamiento global, las tierras bajas se están calentando, pero las tierras altas se están enfriando porque hay más cobertura de nubes en estas áreas que se clasifican como bosque nublado. Los anfibios son los primeros en verse afectados, porque tienen sangre fría y necesitan el sol para calentarse, pero también para limpiarse de estos hongos”, dijo Gray

Criar a los jóvenes arlequines hasta la madurez tarda más de un año.

El primer reto para el equipo fue recrear con todo detalle el entorno del hábitat natural del sapo en Panamá.

“Se alimentan principalmente de algas, así que utilizamos una mezcla de algas, o espirulinas, este tipo de cosas mezcladas con proteína vegetal, proteína de insecto, muchos carotenoides.” Dijo Matthew O’Donnell, Museo de Manchester.

Aquí hay todo tipo de anfibios inusuales, pero los arlequines están entre los más preciados.

No se sabe cuándo, ni cuánta población de sapos en peligro crítico de extinción se necesitará aquí para mantener a los de Panamá. Pero armados con los conocimientos de cría de sapos que han desarrollado en los últimos tres años, el equipo de aquí está preparado.

ANNE MARIE GARCIA, ASSOCIATED PRESS

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