CIUDAD DE MÉXICO (AP) — Un juez nicaragüense condenó el viernes a 49 años de cárcel al sacerdote José Leonardo Urbina por el abuso y la violación sexual de una adolescente, informaron las autoridades.

El juez Edén Aguilar Castro, del Juzgado Tercero Especializado en Violencia contra la Mujer de Managua, le dictó 24 años de prisión al religioso por dos casos de abuso y 25 años por violación sexual. El fallo indica, sin embargo, que el párroco de la ciudad de Boaco, en el centro del país, cumplirá una condena de 30 años de cárcel porque es la pena máxima establecida por ley excepto para delitos más graves, a los que se aplica la cadena perpetua.

Urbina, párroco de la iglesia Perpetuo Socorro de Boaco, unos 90 kilómetros al noreste de Managua, fue detenido en julio luego de que la madre de una joven de 14 años lo acusó de cometer presuntos delitos sexuales.

Al conocer el viernes la condena la Diócesis de Granada emitió un comunicado expresando “su profundo dolor y sufrimiento” por la decisión judicial y pidió a los fieles “seguir orando por nuestros sacerdotes encarcelados”.

Este es el segundo sacerdote nicaragüense que recibe una condena formal por delitos comunes. El primero fue el padre Manuel García, párroco de la iglesia Jesús Nazareno de la ciudad de Nandaime -en el sur-, condenado en junio a dos años de prisión por agredir supuestamente a una mujer, quien luego se retractó y fue acusada de falso testimonio.

Ambos religiosos eran conocidos por sus posiciones críticas al gobierno de Daniel Ortega.

Las relaciones entre el gobierno y la Iglesia católica son muy tensas. El mes pasado la policía impuso el arresto domiciliario al obispo de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez, y envió a la cárcel policial a siete de sus colaboradores: cuatro sacerdotes, dos seminaristas y un laico.

Previamente, la policía había mantenido sitiada la curia episcopal de Matagalpa durante dos semanas y anunció que investigaba a monseñor Álvarez por supuestamente “incitar al odio” y “organizar grupos violentos”. No se ha informado el resultado de esas investigaciones y se desconoce la situación actual de los detenidos.

Tras la revuelta social de abril de 2018 el gobierno acusó a la Iglesia católica de promover un “fallido golpe de Estado” junto con la oposición, varios de cuyos líderes políticos se encuentran encarcelados. Ortega ha llamado a los obispos “terroristas” y “demonios con sotana”.

Según el más reciente registro divulgado este viernes por el Mecanismo para el Reconocimiento de Personas Presas Políticas, un organismo ligado a la oposición nicaragüense, la cifra de reos de conciencia se elevó a 205 personas. De ellas 20 son mujeres y 185 hombres, de los cuales 10 fueron encarcelados antes de 2018.

El gobierno de Ortega no reconoce tener “presos políticos” en los centros penales del país y asegura que se trata de “delincuentes” y “terroristas”.