CARACAS (AP) — El presidente colombiano Gustavo Petro y el mandatario venezolano Nicolás Maduro abren el martes una nueva etapa en la espinosa relación bilateral que a lo largo de casi dos siglos ha tenido frecuentes incidentes entre sus fuerzas armadas y disputas por la soberanía de territorios que desembocaron en la ruptura del vínculo diplomático y comercial en los últimos tres años.

Petro arribó a Caracas en un vuelo de la Fuerza Aérea Colombiana y asistió a un almuerzo con Maduro, informó la presidencia de Colombia en un comunicado.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, centro izquierda, y el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, durante una ceremonia de bienvenida, en las escalinatas del Palacio Presidencial de Miraflores, en Caracas, Venezuela, el martes 1 de noviembre de 2022. (Foto AP/Ariana Cubillos )

Antes de partir hacia Venezuela, Petro dijo a la prensa en Bogotá que será el primer encuentro entre mandatarios de ambas naciones en seis años y que tratará de llenar un “vacío político”.

Agregó que la agenda será variada e incluirá la integración comercial fronteriza, así como la “dignificación de las migraciones” en referencia a los venezolanos y colombianos que habitan en ambos países. Colombia alberga a 2.4 millones de migrantes venezolanos que huyeron por la crisis política y económica de su país.

También es de interés de Colombia el posible reingreso de Venezuela al Sistema Interamericano de Derechos Humanos. Petro aseguró que está interesado en la “construcción democrática de América” y para eso propone fortalecer los derechos humanos en la región.

La reunión se produce casi dos meses después de la llegada al poder de Petro, el primer mandatario de izquierda en la historia de Colombia. Una de sus primeras acciones en materia de política exterior fue reconocer a Maduro como presidente legítimo y dejar en el olvido los duros roces entre el ahora expresidente colombiano Iván Duque (2018-2022) y el gobierno de Caracas que desembocaron en la ruptura de vínculos oficiales en 2019.

Petro impulsó también la reapertura de la frontera el 26 de septiembre, marcando la reanudación de las relaciones comerciales entre ambos países.

Maduro, por su parte, ha expresado repetidamente que con Petro ahora el ambiente es propicio para construir una nueva etapa de cooperación y estrechar vínculos con Colombia.

El anterior encuentro de Maduro con un presidente colombiano fue el 11 de agosto de 2016 en la ciudad de Puerto Ordaz, al sureste de Caracas, cuando con Juan Manuel Santos acordó la reapertura gradual de varios pasos fronterizos que había ordenado cerrar casi un año antes luego de un ataque que sufrieron tres militares y un civil en la ciudad fronteriza venezolana de San Antonio del Táchira cuando realizaban operaciones de combate al contrabando.

Ni Maduro ni su predecesor y mentor Hugo Chávez, que gobernó entre 1999 y 2013, tuvieron antes en Bogotá un mandatario con afinidad ideológica.

“Si bien puede haber algo de comunión ideológica entre Petro y Maduro, en realidad hay muchos temas que no van a ser tan rápidos de procesar, como la estrategia de seguridad en la frontera y la migración”, indicó a The Associated Press Ronal Rodríguez, investigador del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario.

El gobierno de Maduro rompió relaciones con Bogotá argumentando que Duque, un dirigente conservador de derecha, había impulsado planes para derrocarlo.

Colombia, con Duque al mando, fue uno de los países que reconoció al líder opositor Juan Guaidó como presidente interino después de que él se declarara como tal mientras era líder de la Asamblea Nacional argumentando que Maduro había sido reelecto en 2018 en comicios fraudulentos.

Guaidó, que fue reconocido como mandatario interino por decenas de países, rechazó el encuentro. “El presidente Petro decide visitar hoy al dictador Maduro y llamarlo ‘presidente’, acción que peligrosamente pudiera normalizar violaciones de DDHH que señalan a Maduro como responsable de la cadena de mando”, escribió Guaidó el martes en su cuenta de Twitter.

Petro además invitó a Venezuela a ser país garante en los esfuerzos para lograr un acuerdo de paz con la guerrilla Ejército de Liberación Nacional (ELN), que opera en ambos lados de la frontera. Caracas recientemente dio la bienvenida a los delegados del ELN que provenían de Cuba, la antigua sede de las negociaciones.

Según organizaciones de derechos humanos y el anterior gobierno colombiano, el ELN y otros grupos rebeldes colombianos tienen presencia activa en Venezuela. Maduro ha rechazado esas acusaciones.

La reanudación de los diálogos de paz con el ELN, que fueron suspendidos en enero de 2019, forma parte de un proyecto más ambicioso del gobierno de Petro llamado “paz total” con el que busca firmar acuerdos o tratos de sometimiento a la justicia, a cambio de beneficios, con grupos armados, bandas narcotraficantes y disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que continuaron operando luego del histórico acuerdo de paz firmado en 2016 con el Estado colombiano.

Desde agosto los gobiernos de Caracas y Bogotá han hecho contactos para restaurar la coordinación militar, que por años fue fundamental para controlar las actividades criminales en la región fronteriza y evitar la incursión involuntaria de militares de ambos países en territorio vecino durante operativos de seguridad. Ambos países comparten una frontera común de 2.200 kilómetros.