CIUDAD DE MÉXICO (AP) — El gobierno de Nicaragua anunció el domingo la expulsión de la OEA y el cierre de sus oficinas en el país, así como el retiro de credenciales de sus embajadores ante el organismo hemisférico.

La decisión se anunció mediante un comunicado leído por el canciller nicaragüense Denis Moncada, en el cual el gobierno del presidente Daniel Ortega acusa a la Organización de los Estados Americanos de ser un “instrumento diabólico” y de “intervención y dominación” de Estados Unidos.

La OEA “no representa en ningún momento la Unión Soberana de nuestra América caribeña, y por el contrario, es instrumento del imperialismo yanqui, para violentar derechos e independencias, auspiciando y promoviendo intervenciones e invasiones, legitimando golpes de Estado en distintos formatos y modalidades”, señaló el texto oficial.

La OEA afirmó más tarde en un comunicado que la ocupación de sus oficinas era “una violación de las más elementales normas internacionales”.

El documento nicaragüense ratificó la decisión del gobierno de abandonar la organización, la cual anunció en noviembre pasado, y de retirarse de inmediato “de todos los engañosos mecanismos de este engendro, llámense Consejo Permanente, llámense Comisiones, llámense Reuniones, llámense Cumbre de las Américas (…) No tendremos presencia en ninguna de las instancias de ese diabólico instrumento”, agregó.

“Tampoco tendrá este infame organismo, en consecuencia, oficinas en nuestro país. Su sede local ha sido cerrada”, destacó el comunicado.

Sin embargo, la OEA señaló que según las normas de la entidad, Nicaragua seguirá siendo miembro pleno hasta finales de 2023.

“Exigimos al gobierno nicaragüense el respeto a las obligaciones que hoy rigen su relación con la OEA y con toda organización internacional de la cual Nicaragua es parte”, señaló la organización, que mencionó en particular la inmunidad de sus operaciones en los países miembros y la inviolabilidad de sus oficinas, archivos y documentos.

El informe de Nicaragua señaló que el gobierno también retirará las credenciales de sus representantes Orlando Tardencilla, Iván Lara y Michael Campbell. Los dos primeros fueron nombrados recientemente, después que el embajador anterior, Arturo McFields, tomara el micrófono en una sesión de la OEA para acusar sorpresivamente a Ortega de haber instaurado “una dictadura” en Nicaragua.

En su denuncia pública de marzo pasado, McFields acusó al gobierno de haber asesinado a más de 300 personas durante las protestas de 2018, lo que derivó en la peor crisis política en la historia reciente de Nicaragua, y dijo que no podía seguir representando a un régimen que mantiene en la cárcel a más de 170 “presos políticos”.

Nicaragua anunció en noviembre su retiro de la OEA después de que el organismo continental desconociera los resultados de las elecciones realizadas el día 7 de ese mes, en las que Ortega, de 76 años, se reeligió para un cuarto mandato consecutivo, tras haber encarcelado a sus principales rivales y contendientes políticos.