BUENOS AIRES (AP) — Las autoridades argentinas investigaban el viernes si un ciudadano brasileño actuó por cuenta propia o siguiendo órdenes cuando intentó atentar contra la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, una de las principales figuras políticas del país.

Del detenido, identificado como Fernando André Sabag Montiel, se sabe hasta ahora que es vendedor ambulante y reside en el país desde hace décadas, dijo a The Associated Press un funcionario que pidió no ser identificado por no estar autorizado a brindar información sobre el ataque a la también exmandataria (2007-2015).

“No hay ninguna hipótesis confirmada” sobre si actuó solo o fue enviado por alguien, por lo que “todo es materia de investigación”, sostuvo el funcionario.

El hecho ha generado una gran conmoción en el país y los partidarios de la dirigente peronista tienen programada una manifestación en las próximas horas en la Plaza de Mayo.

El brasileño, de 35 años, fue detenido el jueves por la noche después de apuntar con un arma de fuego a la vicepresidenta en lo que el mandatario Alberto Fernández calificó como un atentado que se frustró porque la pistola no se disparó.

El detenido reside en Argentina desde 1998 y la policía le encontró un cuchillo de cocina durante una revisión en las calles de la capital en 2021. Pero no tiene antecedentes penales.

El presidente Fernández dispuso que el viernes sea feriado nacional luego de calificar la agresión ocurrida frente a la casa de la exmandataria como “el hecho más grave desde que hemos recuperado la democracia” en 1983 luego de una dictadura militar de siete años.

Los colegios no abrieron sus puertas y apenas se percibe actividad en las calles de Buenos Aires y otras ciudades.

El papa Francisco expresó el su solidaridad a la vicepresidenta. “Deseo expresarle mi solidaridad y cercanía en este delicado momento. Rezo para que en la querida Argentina prevalezcan siempre la armonía social y el respeto de los valores democráticos, contra todo tipo de violencia y agresión”, dijo el pontífice, de origen argentino, en un comunicado.

La agresión ha abroquelado a distintos dirigentes políticos de la región en torno a Fernández de Kirchner. El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y los exmandatarios de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, y de Bolivia, Evo Morales, son algunos de los que manifestaron su respaldo.

Da Silva dijo que fue “víctima de un criminal fascista que no sabe respetar diferencias y la diversidad… gracias a Dios escapó ilesa”.

El intento de magnicidio se produjo en momentos en que la vicepresidenta enfrenta un juicio por presuntos actos de corrupción que ella niega y que ha llevado a sus seguidores a acudir a diario a las inmediaciones de su vivienda en Buenos Aires para mostrarle su apoyo.

El agresor fue detenido segundos después de haber apuntado a la vicepresidenta y cuando ella se acercaba a saludar a la multitud que la esperaba en la calle. La exmandataria salió ilesa porque el arma no se disparó aparentemente por un problema técnico.

Cientos de simpatizantes de la dirigente peronista se juntan todos los días en las inmediaciones del edificio donde reside para darle su apoyo luego de que los fiscales del juicio en el que es juzgada por presunta corrupción durante su mandato solicitaron para ella una condena de prisión de 12 años.

Ese pedido de prisión ha aumentado la crispación política en Argentina entre aquellos que apuntan contra la vicepresidenta y los militantes del frente oficialista que se movilizan permanentemente en su apoyo.

Hasta hace unos días había una fuerte presencia de la policía de Buenos Aires en los alrededores del edificio de la exmandataria, pero luego de enfrentamientos durante el fin de semana con sus simpatizantes, la seguridad de la vicepresidenta se redujo a sus custodios y unos pocos agentes de la policía federal.