‘Diablos Danzantes’ celebran Corpus Christi en pandemia en Venezuela

Centro y Sur América

NAIGUATÁ, VENEZUELA (AP)- Ni la cuarentena para contener los contagios de COVID-19 ni la crisis económica logran contener el frenesí de cientos de fieles que bailan en el ancestral ritual de los Diablos Danzantes.

Casi una docena de pueblos costeros de Venezuela rinde culto a Dios en la fiesta de Corpus Christi, una de las tradiciones religiosas más antiguas del país, practicada en la parroquia de Naiguatá, localizada en el estado La Guaira, al norte de Caracas.

“Bueno, esta procesión (de Los Diablos Danzantes de Corpus Christi) es sumamente importante y creo que es una de las más importantes porque este es el Cristo vivo en tiempos difíciles, tiempos de pandemia, en tiempos de fe, que tenemos que renovar nuestra fe para darnos mucha protección y muchas bendiciones.” Dijo Efrén Yriarte, 30, president of the Dancing Devils confraternity.

El ritual de los Diablos de Naiguatá fue designado por la UNESCO como patrimonio inmaterial de la humanidad en 2012 junto a otras diez cofradías de Diablos Danzantes de Corpus Christi, que desde hace siglos se rinden ante el Santísimo Sacramento, que representa a Cristo en la eucaristía.

El baile de los Diablos Danzantes fue ideado por los sacerdotes católicos para atraer a los esclavos africanos y a los pobladores indígenas a la Iglesia.

De acuerdo con la tradición, en el noveno jueves después de la Semana Santa el “diablo anda suelto”, por lo que los danzantes llegan de cualquier parte, muchos directamente de sus casas, y se congregan frente al templo. Algunos de ellos avanzan de rodillas los últimos 30 metros entre una cruz y la iglesia como penitencia.

“Nosotros nos arrodillamos desde la cruz –nos quemamos con ese piso que es bastante caliente, a muchos les salen yagas– porque estamos llevando a ese diablito que todos los seres humanos tenemos por dentro que nos produce la ira, de vez en cuando. En (la celebración del) Corpus Christi, nosotros nos sacamos ese diablo. Nosotros nos lo sacamos y llevamos arrastrado hasta la puerta de la iglesia.” Dijo Felix Romero, danzante.

La pandemia ha obligado a realizar algunos ajustes en el ritual, entre ellas suspender la procesión en los poblados.

En este país –donde el coronavirus no ha azotado con tanta fuerza como en otros territorios sudamericanos — se contabilizan 2,674 fallecidos y más 236,000 casos positivos.

Associated Press

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